El hábitat es el espacio donde todas y todos convivimos, nos desarrollamos y nos movemos. Esto se expresa en las ciudades que construimos y para quien se construyen.

Lamentablemente en Chile desde hace ya más de 40 años la producción y gestión de la ciudad y la vivienda tiene en énfasis mercantil. Negando la posibilidad y acceso a un hábitat adecuado a una gran parte de la población que no tiene los medios económicos que el mercado impone y que el estado es ineficiente al momento de prestar el apoyo necesario para esto, aun cuando el derecho a la vivienda está en la carta universal de los derechos humanos (1948) no así en la constitución de nuestro país, que no establece a la vivienda como parte de esta carta fundamental para las y los que habitamos Chile.

En nuestro país sigue creciendo la desigualdad, segregación social en torno a la construcción de vivienda. Primero por pensar solo en la materialidad (en cuanto a su construcción) y además de manera cuantitativa, no se aborda la situación desde el ámbito cualitativo. Es decir, no sé piensa en sus habitantes, en las comunidades, que son más que la materialidad.

En este sentido es clave no reproducir la lógica dominante de construcción espacial mercantil, que solo ha profundizado la segregación y marginación social, a través de un constante desplazamiento a las periferias, poca accesibilidad a los servicios, escaza movilidad en la ciudad y que niega la participación ciudadana o el goce de la ciudad.

En el hábitat existen las relaciones, vínculos y desarrollo humano que subyacen a la materialidad y que no se deben invisibilizar. Por esta razón, para nosotras es vital la participación de las comunidades como una condición necesaria para la transformación del hábitat.

La transformación solo es posible desde la mirada de las comunidades con sus conocimientos y las necesidades propias de un territorio, enmarcado en la idea de transformación de Lefevre. Así vamos generando comunidades con mayor participación en la acción y en la intervención por parte del estado.

Es fundamental que los fenómenos que se producen en la ciudad puedan ser abordados con las diversas miradas que existen, ya que esto aporta a construir una ciudad significativa e integrada para sus habitantes.

Como organización buscamos alcanzar la dignidad en habitar la ciudad, el barrio y la vivienda, ya que son formas de acabar con la segregación social, para tener un espacio verdaderamente democrático.

Es más que simbólico que un día como hoy, nada menos que el Día Mundial del Hábitat establecido por la ONU en 1985, para quienes habitamos en la capital de Chile; Santiago, nos veamos enfrentados a una nueva alza en los pasajes de la locomoción pública. Golpe directo al bolsillo de las familias más pobres y más aun a las mujeres que percibimos una renta más baja y sin duda nuestra movilidad se ve afectada por esta situación que complejiza aun mas la vida y aumenta nuestra precarización.

Es necesario seguir abordando nuestras situaciones, problemáticas en torno al derecho a la vivienda y la ciudad. En ese camino hemos logrado generar proyectos de vivienda, para que miles de familias no deban migrar a colonizar nuevos territorios sin la infraestructura necesaria, sin equipamiento, ni servicios en definitiva sin ciudad. Hemos logrado rescatar la vida en comunidad, la vida de barrio a través de la participación de las y los habitantes en las decisiones y diseños, con una activa participación política desde nuestra organización, Ukamau.

Debemos seguir trabajando para que el derecho al hábitat, la ciudad y la vivienda sea una realidad para todas y todos.

Por el derecho a la vivienda y al  barrio.
A democratizar la ciudad.
¡Arriba las y los que luchan!

Ukamau

7 de Octubre 2019